Teoría y práctica de la propaganda para la acción política 1ra parte

Moral en los medios de comunicación social


No se puede dejar de reconocer la importancia decisiva de los medios de comunicación social en la configuración de la sociedad actual. La ética en la sociedad está condicionada, en gran medida, por la influencia ejercida a través de los instrumentos de comunicación social.

1. Valores a realizar en la comunicación social

El hombre mismo es la norma en el uso de los medios de comunicación social.

Este es el criterio fundamental en la ética de los medios de comunicación social, de ahí que los principios morales que a ellos se refieren deben apoyarse en la conveniente consideración de la dignidad de la persona.

La ética de los medios de comunicación social tiene su razón axiológica en el valor del hombre, en cuanto éste se realiza en ámbito de la comunicación social.

1.2 La humanización como meta de la comunicación social

Este criterio puede ser expresado desde diversas perspectivas. Una de ellas es la de situar el bien común como valor decisivo: el conjunto de las obras llevadas a cabo por los medios de comunicación social debe juzgarse y valorarse en la medida en que sirvan al bien común. La realización de este bien común se concreta a través de la promoción de los dos valores más específicos de la comunicación social: la comunión y el progreso en la convivencia humana.

Expresado de otro modo, la finalidad de los medios de comunicación consiste en conseguir cotas cada vez más elevadas en el proceso de humanización. De este modo, los medios de comunicación social se convierten en agentes Activos del proceso de transformación, cuando se ponen al servicio de una auténtica educación integral para desarrollar todo el hombre, capacitándolo para ser el artífice de su propia promoción.

1.3 Competencia y responsabilidad en la emisión y en la recepción de la comunicación social.

La capacitación es condición imprescindible para un recto funcionamiento de la comunicación social. Los emisores, es decir, los profesionales de la comunicación social, deben esforzarse en conseguir la capacitación necesaria para el ejercicio de su profesión, y esto tanto más cuanto mayor sea su responsabilidad. Con los receptores ocurre algo similar, deben realizarse esfuerzos para que se capaciten para interpretar exactamente cuanto le suministren esos medios, para beneficiarse lo más posible y poder participar activamente en la vida social.

Para adquirir la competencia requerida se precisa de una formación adecuada, tanto de los emisores como de los receptores de la comunicación. Esta formación se convierte en una de las exigencias primarias en la ética de la comunicación social.

1.4 Toda comunicación ha de ajustarse a la ley primordial de la sinceridad, de la honradez y de la verdad.

Además de la buena intención y la recta voluntad, es necesario, para que la comunicación sea honesta, que difunda los hechos a partir de la verdad, esto es, que dé una imagen verdadera de las cosas y que ella misma tenga su propia verdad intrínseca. La estima y el valor moral de una comunicación no nace sólo de su contenido ni de su enseñanza teórica, sino también del motivo que la determina, del modo y técnica de expresión y persuasión, de las circunstancias y de la diversidad misma de los hombres a los que se dirige.

1.5 Equilibrio entre información, formación y recreo.

Los medios de comunicación social, tomados en su conjunto, deben mantener la debida proporción entre las noticias, la enseñanza y el pasatiempo. Este es un criterio que ha de orientar a los usuarios en la selección de las comunicaciones, y a los responsables de la comunicación en la programación de los contenidos.

1.6 La comunicación social como ambiente adecuado para la construcción del hombre crítico.

Los medios de comunicación pueden construir un hombre acrítico y surge entonces la exigencia ética de crear un tipo de comunicación social que sea el ambiente propicio para la construcción del hombre crítico. Realizadores y usuarios deben sentirse hondamente interpretados por esta exigencia moral.

Los realizadores deben ser promotores y animadores del diálogo en la sociedad humana y los usuarios tienen en este campo una obligaciones más graves de lo que generalmente se piensa, les corresponde ser parte realmente activa y crítica; y lo serán si interpretan rectamente las noticias, juzgándolas según su fuente y contexto, si las escogen con espíritu critico y exigente; si en los casos necesarios completan la información recibida con datos adquiridos de otras fuentes; si no dudan en manifestar con franqueza su asentimiento, sus reservas o su abierta desaprobación.

1.7 Libertad de comunicación dentro del orden jurídico justamente establecido.

La comunicación social exige, para su auténtica realización, el derecho a la libertad. Este derecho brota de la misma condición del hombre: es un ser social y, por ello, le es necesario manifestar sus pensamientos y poder compararlos con los de los demás. Esta libertad de comunicación incluye la libertad de los individuos y los grupos para investigar, para difundir a todas partes las noticias y para utilizar libremente los medios de información. La libertad de comunicación no debe ser coartada, sino promovida y ayudada por los ordenamientos jurídicos.

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